'
diviso un montón de arena fina, y en una esquina, dps de unos leves movimientos, aparecen dos morros chatos, simpáticos y conocidos, nina y pancho. me lo miro todo a cierta distancia. me pregunto cómo podían respirar bajo la arena y mientras noto q me preocupo por si estarán bien, aparece bru, el perro de mis padres, q se hunde, ágil y sin esfuerzo bajo la arena. al poco, su morro larguirucho se abre paso entre la arena al lado de los otros dos. la arena le cubre un dedo por encima de los ojos, se cruzan nuestras miradas y le noto feliz. me tranquilizo.
'
'..................................................................
'
'
ahora q he aprendido a decir pinicula, lo llaman flim
'

3 comentaris:
ara mateix... tinc el morro d'en Panxo intentant llepar-me ;)
Un petó!!!
Bonito relato. Nunca he sabido como ni porque, pero siempre he creido distinguir la felicidad en un perro.
Saludos
xiketa!!! petonassos x tots dos!!!!
muas!!!!
hola goldfinger, más q un relato, es un sueño q tuve el otro día y en cuanto a la felicidad de los perros, pue los demás nuse, pero el de casa suelo notarlo más empanao q feliz, aunq el estar empanao tmb puede ser signo de felicidad :)
saludos.
Publica un comentari a l'entrada